17/12/2020 Revista de prensa. Ha sido un año difícil; solo en Madrid han muerto por la pandemia más de 60 compañeros, activos en su mayoría. Creo que los médicos nos merecemos un reconocimiento y se me ocurre que le podíamos pedir un regalo a los Reyes. Yo, en el día de hoy, me permito pedirles una buena Ley de cuidados paliativos. Según la Organización Mundial de la Salud, los cuidados paliativos son el conjunto de medidas que previenen y alivian el sufrimiento, incluyendo el dolor y otros problemas, sean estos de orden físico, psicosocial o espiritual. Los pacientes con enfermedades avanzadas se merecen unos cuidados que les permitan tener una mejor calidad de vida los últimos meses de su vida. En España, están infradesarrollados. De los dos servicios de cuidados paliativos por cada 100.000 habitantes que se recomiendan, solo se alcanza un 0,6. Somos de los pocos países de Europa que no tenemos una especialidad de cuidados paliativos. Por eso me cuesta creer que, en vez de este deseado y necesario regalo, los Reyes nos traigan una Ley de eutanasia.
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La vacuna frente a la COVID-19 y la confianza institucional
Los principales laboratorios públicos y privados han entrado en una carrera para encontrar una vacuna eficaz contra la COVID-19. Cuando esa vacuna llegue, los gobiernos tendrán que implementar los programas de vacunación que permitan alcanzar los niveles de inmunización necesarios para evitar la transmisión de la enfermedad. En este contexto, se planteará el dilema ético de la vacunación obligatoria vs. vacunación voluntaria. En el fondo de este dilema subyace el problema de los modelos éticos en los que se basan las decisiones políticas de los gobiernos en materias de salud. El artículo propone y argumenta la necesidad de fundamentar dichas políticas en un modelo ético de «primera persona», basado en la responsabilidad, que permita pasar de una ética normativa a una ética del comportamiento responsable. Este cambio de modelo ético, junto con determinadas propuestas de acción de tipo político, ayudará a recuperar la confianza institucional para que se puedan alcanzar los niveles necesarios de inmunidad colectiva frente a la COVID-19 a través de la vacunación voluntaria de los ciudadanos.