¿Vacunación masiva para el VPH?

En el British Medical Journal del pasado 7 de abril, Rebecca Coombes ha publicado un interesante reportaje cuyo título nos sitúa en la gran duda que planea sobre la generalización de esta nueva vacuna en un país desarrollado: Life saving treatment or giant experiment?

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La vacuna asegura protección frete a la infección por cuatro cepas de papilomavirus: 16 y 18 (genotipos de alto riesgo en la producción de cáncer cervical al que se atribuyen la producción del 70% de los casos); 6 y 11 (genotipos responsables del 90% de los casos de verruga genital). Se trata de prevenir una infección de transmisión sexual, por lo cual su efectividad requiere que la vacuna sea administrada a las niñas antes de la pubertad. El inicial entusiasmo con que se recibió esta vacuna se está matizando por algunas reflexiones más reposadas. El coste de las tres dosis que se requieren es de 280 euros, por otro lado no está clara la duración de la protección que confiere y si se precisan dosis de recuerdo.

En USA, algunos Estados han promovido su obligatoriedad en la escuela, en medio de controversias públicas sobre el derecho de los padres a dar el adecuado consentimiento. En Australia se pondrá en marcha una campaña masiva financiada por el gobierno. Canadá ha incluido presupuestos para su financiación. El Reino Unido está dudando sobre su financiación pública. En España, se está pensando la incorporación al calendario vacunal, pero con la amenaza de una campaña electoral que puede hacer perder los nervios…

Algunos expertos han recordado que los países que verdaderamente se beneficiarían de la vacuna son aquellos que no tienen red sanitaria para realizar citología vaginal a las mujeres, que son precisamente los que no tienen posibilidades de pagarla. Y por el contrario, paradójicamente, se podrán pagar esta vacuna aquellas mujeres que no tienen problemas de acceso a la prevención del cáncer cervical.

La promoción de una vacunación masiva de las niñas en la escuela de nuestro país y su financiación pública requiere, en mi opinión, responder previamente a algunas cuestiones:

La duración de la inmunidad y las dosis de recuerdo que serán precisas para mantener la protección

El coste de oportunidad de la intervención, teniendo en cuenta la actual alternativa de detección precoz mediante citología.

El riesgo de falsa seguridad que puede transmitir la vacunación que podría bajar la guardia en la cultura preventiva del cáncer en la mujer.

Esperemos que los partidos políticos no se lancen a una de estas clásicas carreras de promesas donde tan fácil es hacer demagogia. Puede ser el momento de recordar lo que dice el Código de Ética y Deontología Médica en su Artículo 6: El médico ha de ser consciente de sus deberes profesionales para con la comunidad. Está obligado a procurar la mayor eficacia de su trabajo y el rendimiento óptimo de los medios que la sociedad pone a su disposición.



Dr. Rogelio Altisent
Presidente de la Comisión de Ética y Deontología de la OMC