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Recuerdo cuando se empezaba en esto de la bioética que todo el acento se ponía en la construcción de una bioética “neutral”, “surgida del común denominador”, que incorporase “los valores Constitucionales” y “los derechos humanos”.
Es difícil, sino increíble, pensar que aunque los precursores de la Ética médica como Hipócrates publicaron sus trabajos hace más de dos mil años, la profesión médica no cuenta con un currículo básico que se utilice universalmente para la enseñanza de la ética médica. Con estas palabras presentaba Delon Human. Secretario general de la Asociación Médica Mundial (AMM), el Manuel de Ética Médica a comienzos de 2005.
La respuesta a esta pregunta no es sencilla, depende de lo que entendamos por ética. Si por ética entendemos la visión de cada hombre acerca de lo que debe hacer o no, se podrá decir que hay muchas éticas pues es obvio que hay muchos modos de ver las cosas.
No suelo sorprenderme ante la manipulación del lenguaje que se observa de modo habitual en los medios de comunicación.
Las ganas de aprender Bioética me convierten en habitual asistente a conferencias y cursos que considero pueden conducirme a tal propósito. Observo una tendencia que se hace común: explicar la Bioética a partir del análisis de la formulación de leyes concretas en vigor o por venir. Y esto me interroga.
Los grandes discursos del siglo XX se han construido con grandes palabras: justicia, libertad, democracia, tolerancia, paz… Encontramos en ellas un denominador común: carecen de sentido fijo. Por eso -decía Larra- hay quien las entiende de un modo, hay quien las entiende de otro
¿Es posible identificar un enfoque de la bioética propio de la Unión Europea (UE) y aclarar los rasgos específicos del debate europeo acerca de las implicaciones éticas de la ciencia y la tecnología?
El proceso de aprendizaje en el campo de las ciencias de la salud y más específicamente en lo correspondiente a la cirugía, con su consiguiente adquisición progresiva de responsabilidades, debería suponer un desafío ético para todos aquellos que participan en él, tanto médicos en formación como docentes. De hecho, el objeto de ese aprendizaje no es sólo el dominio de una técnica más o menos compleja, sino el logro directo de la recuperación de la salud del ser humano que se confía a nuestros cuidados asistenciales.